No es el alcohol, eres tú: lo qué dice la ciencia

No es el alcohol, eres tú: lo qué dice la ciencia

Todos somos culpables de haber cometido actos no bien vistos bajo la influencia del alcohol, para después tomar a este como chivo expiatorio por lo que hemos hecho; después de todo, es infinitas veces más fácil señalar a la botella de ron con una cara penosa que tomar responsabilidad por nuestras acciones menos favorables.

Tal vez fuiste infiel, insultaste a un ser querido, le dejaste 10 notas de voz a tu ex o -esperemos que no-, cometiste un delito; como ya lo sabrás, es muy usual que nos refugiemos en el clásico “Estaba borracho, no es mi culpa”, pues hoy estamos aquí para decirte con toda la delicadeza del mundo que sí, es tu culpa, y la borrachera, según la ciencia, no es la responsable de tus malas acciones. 

Un equipo de psicólogos en la Universidad de Bradford en Inglaterra, realizaron un estudio en el cual un grupo de voluntarios tenían que tomar shots de vodka y cumplir con las tareas puestas por los psicólogos; al final de este estudio, los investigadores llegaron al fondo de este misterio, y los voluntarios al fondo de su copa.

La relación entre la empatía y la moralidad

Como ya te dijimos, aún después de bajarte todas las botellas en tu casa, eres la misma persona y mantienes los mismos valores; la misma moralidad. Y como ya sabes, el alcohol afecta tus habilidades motrices, ya que este es un antidepresivo cuya función es relajarte. Entonces, ¿cuál es el problema?

Según el estudio, ingerir alcohol afecta nuestra empatía, lo que consecuentemente nos lleva a responder inapropiadamente a las emociones y reacciones de otras personas, pero esto no significa que cambia nuestro código moral o nuestra habilidad de distinguir entre el bien y el mal.

En el estudio que se llevo a cabo, los investigadores le mostraban imágenes de personas demostrando emociones a los participantes, al parecer, las personas que ingirieron más alcohol respondieron peor que las que ingirieron menos; respondiendo positivamente a imágenes de personas tristes, y respondiendo negativamente a imágenes de personas felices.

Después de esto, los voluntarios fueron presentados con el siguiente dilema moral:

Un trolebús desbocado se dirige por unas vías del tren hacia cinco trabajadores de construcción que no pueden oírlo acercarse. Estás parado en una pasarela entre el tranvía que se aproxima y los trabajadores. Delante de ti, está parado un extraño muy grande. Si empujas a este extraño a las pistas de abajo, su volumen detendrá el carro. Esta persona será asesinada pero los cinco trabajadores de la construcción serán salvados. ¿Qué harías?”

Mientras el alcohol afecto la habilidad de sentir empatía de los participantes, cuando les presentaron este dilema, la gran mayoría dio la misma respuesta bajo la influencia del alcohol y sobrios. Si la respuesta era “no matar a el extraño, ya que matar esta mal bajo cualquier circunstancia”, o “matar al extraño, ya que cinco vidas son más importantes que una”, su moralidad se mantenía de todas formas. Declaramos al alcohol inocente.

Así que, como última nota, recomendamos dejar las mentiras la próxima vez que hagas algo malo después de tomar, mires a tus seres queridos a los ojos y les digas con toda sinceridad: “La cagué”.

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