¿Han pasado por el síndrome de la rana hervida?

¿Han pasado por el síndrome de la rana hervida?

¿Sienten que aguantan amistades, relaciones tóxicas o incluso que han llegado al límite de soportar tanto estrés?

Tranqui no son los únicos, Alexa también ha pasado por esto, y los doctores lo llaman el síndrome de la rana hervida.

¿De qué trata el síndrome de la rana hervida?

Conversamos con el Psicólogo clínico Pablo Serrano Flores, comenta que este síndrome proviene de la siguiente parábola: 

Si se pone una rana en una olla de agua hirviendo, la rana salta inmediatamente para escapar, pero si la olla está al fuego y lleno de agua fría, la rana poco a poco ajusta su temperatura corporal a la del agua, manteniéndose en una cierta comodidad que le impide darse cuenta de que el agua está calentándose y de que, si no salta, acabará muerta. 

Cuando el agua está a punto de hervir, la rana no puede aumentar más su temperatura e intenta salir, pero como ha gastado todas sus energías adaptándose al agua, ya no le quedan fuerzas suficientes para saltar y salvarse.

Las personas podemos actuar bajo el síndrome de la rana hervida cuando nos adaptamos, ya sea de manera consciente o inconsciente a situaciones, personas o relaciones que nos resultan perjudiciales y que no favorecen de alguna manera nuestro bienestar mental, emocional o físico. Esto sucede sobre todo cuando hay conductas que no se ven tan amenazadoras.

¿Cómo Podemos identificar esta situación? ¡AMIGA DATE CUENTA!

En la vida cotidiana se conoce a alguien que no se queja jamás, se adapta a las nuevas situaciones, no reclama ante injusticias y “se traga” lo que le molesta. Además, podemos conocer a una persona que lleva una relación desigual o abusiva durante un tiempo prolongado. Este tipo de comportamiento se ha romantizado haciéndolo pasar por “amor” cuando en realidad no son más que “ranas hervidas”.

En la práctica clínica, el sujeto confunde actitudes saludables como: empatía, conducta prosocial o autoestima, dejando de lado sus propias necesidades o pretendiendo “ser maduros”, “adaptándose” de a poco al otro, a quién es y cómo se comporta frente a determinadas situaciones, siendo incapaces de enfrentarse a la dolorosa realidad cuando ya se encuentran en un momento que consideran “es la primera vez que se comporta así” cuando la conducta tóxica, en la pareja por ejemplo, se expresa en pequeñas muestras como: el ignorar a la pareja, el levantar la voz al momento de discutir un tema, al golpear la pared por enojo, etc. 

No parecen “algo grave” porque se ha normalizado progresivamente cada conducta dañina en la pareja haciéndola “imperceptible” para quien está sufriendo del abuso, pero algo obvio para el resto del mundo.

Este tipo de conductas también aparecen en lo social, laboral, académico, etc. Y es necesario pedir ayuda ante personas que, inicialmente, se muestran abusivas o manipulan la situación a su conveniencia. 

Cuando un amigo o allegado te diga que “algo anda mal con esa persona”, reconsidera cómo estás vivenciando esa situación y más aún si no es solo una persona la que te advierte del peligro sino, son algunas personas de tu círculo social y familiar.

¿Cómo salir de este síndrome?

Si permitimos que algo nos dañe, en realidad nos estamos dañando nosotros mismos, llevar a cabo un proceso de terapia individual ayudará a desarrollar herramientas que permitan evitar caer en este tipo de situaciones o bien poder salir de ellas, ayudándonos a reconocer nuestras redes de apoyo, así como reconocer nuestras fortalezas, recursos y capacidades para usarlas en nuestros proyectos de vida.

Lo que podemos hacer con la guía de un psicólogo clínico es:

• Aprender a distinguir cuando es necesario adaptarse y cuando no, cuando es sano y cuando es producto del miedo o la comodidad de permanecer en su zona de confort.

• Ayudará a no crear expectativas y asumir que no se puede cambiar a nadie.

• Aceptaremos la realidad tal y como es, tomando consciencia de cómo nos afecta y qué podemos hacer frente a ello.

• Permitirá poner límites en el ámbito personal, laboral, social y de pareja.

• Superaremos prejuicios que nos impiden tomar decisiones acertadas para nuestro bienestar.

¿Por qué resistimos tanto tormento? ¿Por qué aguantamos tanto una relación tóxica?

El miedo y la comodidad es el agua que nos va hirviendo por dentro. Pensamos que es lo “normal o correcto”. Si necesitas ayuda comunícate con un especialista. 

Por Madelayne Hidalgo

Compartir

One Comment
  1. […] luego la madre de mi hijo”, sostuvo la mujer. Sin ánimo de ofender, esto me recuerda al ‘síndrome de la rana hervida’, lean este artículo exclusivo de Notify para que me […]

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *