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¿Cuánto pesan los comentarios gordofóbicos de la familia?

PorJenniffer Rodríguez

Dic 18, 2020

La periodista y escritora holandesa Tatjana Almuli cuenta anécdotas de cómo la gordofobia la alejó de su familia y cómo lo superó: “Me inventaba excusas para no asistir a las fiestas navideñas y, en septiembre, empezaba a preocuparme por las reuniones familiares. Trataba de hacer dietas relámpago pero no lo conseguía; a veces, ganaba más peso y acababa teniendo más ansiedad y odio a mí misma. Aunque me encantaban las navidades, mi espíritu festivo se veía ensombrecido por los dolores de estómago y los ataques de pánico”.

Hace algunos años, luego de leer sobre la cultura tóxica de las dietas y sobre la estigmatización de las personas corpulentas en los medios y la cultura popular,  escribió un libro sobre el tema, lo cual, admite que fue una experiencia liberadora, pues “he conseguido recuperar mi espacio, defenderme y dejar de tolerar la gordofobia. En los últimos años, una cosa que me ayudó a superar las reuniones familiares fue ser sincera con mi familia: decirles que no quiero escuchar opiniones sobre mi cuerpo, mi peso o mis hábitos alimentarios.

Desde entonces, los comentarios gordofóbicos se redujeron, pero no pararon por completo. Aunque dejé claros los límites, siguieron haciendo chistes y comentarios. La forma en la que contesto depende de cómo me encuentre de humor en ese momento. A veces, me voy a otra parte de la casa o voy a hablar con familiares al otro lado de la habitación. Nunca me río. Me pongo seria y pregunto si creen que es gracioso. A veces, le doy la vuelta a la pregunta: “¿Por qué te importa tanto que esté delgada?”. Si responden que solo quieren verme feliz, les digo que sus comentarios no ayudan para nada.

Creo que todo esto viene de sus propias inseguridades y de la obsesión que ellos mismos tienen por su peso. No lo justifica, pero me ayuda a no tomármelo como algo personal.

La generación de mis padres y de mis abuelos está convencida de que estar gordo es lo peor que te puede pasar en la vida. Y como ellos no utilizan tanto las redes sociales, no están expuestos a los mensajes de positividad del cuerpo. No parecen darse cuenta de que hacer comentarios constantemente sobre el peso de sus seres queridos no los va a motivar a perder peso y puede tener un impacto negativo en su salud física y mental. Ahora entiendo su ignorancia y he podido perdonar los comentarios e incluso, cuando tengo energía suficiente, tratar de enseñarles por qué está mal. Pero a veces no me apetece defenderme, así que simplemente digo que no quiero hablar de ello y les pido que lo acepten. Me permito a mí misma dar un paso atrás”.

Tatjana asegura sentirse más conectada con su familia después de haber sido honesta, pidiendo el respeto que se merece. “He dejado claro que mi apariencia física y lo que coma en navidades no es asunto de nadie”.

Por Jenniffer Rodríguez

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