• Sáb. Ene 23rd, 2021

(No) Estás Solo

PorSebastián Vera

Ene 6, 2021

Sexo all over. No hay lugar que ahora no lo ocupe: vacile informático y orgasmo virtual. Chulos de Sade encubiertos por wetware, erótica ciberpunk para una vida apocalípticamente cachonda, deseo hackeado para que el escenario sea portable, a la mano, luna de miel en la mano. Poligamia digital al toque de un avatar al azar, aquellos con los que la economía libidinal se vuelve mercado abierto, de tire y afloje, hipervisibilizado para ciertos afortunados, cazadores de recuerdos en el gran espacio común.

Confianza password, encriptada para que solo un único destinatario sea el receptor del secreto visual o audiovisual. Reglas: primero, no se hará daño ni, por inacción, se permitirá sufrir daño; segundo, se deberán cumplir los deseos, a excepción de aquellos que entren en conflicto con la primera regla; tercero, se deberá proteger la propia existencia de la intimidad en medida que esta no entre en conflicto con la primera y segundas reglas. The emotio-electro is in our system: the pleasure seekers.

Amor descartable a forma de virus, mirada speed para esa superficie de placer móvil que oculta todas las máscaras rituales en red. Juego de confesiones, sin culpa que pueda hacer del secreto malware o packs de entrega para pornógrafos vampiros, pues no se pueden romper las tres reglas, JAMÁS. Ninguna nube deberá esparcir las identidades sexuales más allá de que el yo se produzca en otros espacios, por más que nos hayamos convertido en sociedades anónimas en la virtualidad. Tecno-bio-poder sensual al servicio pandémico.

Otomo, Kawajiri y hasta Tezuka jamás imaginaron que la vida realmente se expandiera en los límites del extenso océano de información: el nuevo sistema de memoria, tormentas de polvo anaranjada que han desolado a parejas en corridas holográficas. Somos ya nada más que experiencias virtuales. No hay desprogramaciones: todo es tecnológicamente posible…lamentablemente. ¿Qué es lo que buscamos en la oscuridad de las aguas? Lo posible, sin presencia física de otro, el relato de una dramaturgia lúdica: productores de cuerpos.

No hay muestra de degradación de datos que produzcan nuestros deseos. Error, error fatal…duda. No soy un robot, no soy un robot, no soy un robot. La programación en función al tiempo de observación y del orgasmo de pálido fuego: desviados tecno-análogos. Ruidos blancos y excesos en replicantes más humanos que los humanos. Narraciones interactivas intertextuales, ruptura radical de cambio de una verdad por una historia propia al otro lado de la pantalla: qué quisiera ser. Democráticamente des-iguales. Anónimos de la higienización del sexo, curuchapas abstractos en orgías sin fin ni forma: el lugar de la soledad.

Por Sebastián Vera

En mis redes: @sebis_vera

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