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  • Mar. Ago 3rd, 2021

Guía breve para ser un hijueputa en la política y triunfar

PorSebastián Vera

Ene 15, 2021
  1. Olvídese de todo lo relacionado a la verdad

Esa es cosa para maricones de corazón blando que no saben que la única manera de ser alguien en la vida es jodiéndole la vida a los demás -a cualquier costo- sin importar las consecuencias. Para esto se debe ser labioso e hipócrita: cumplidos falsos, lamer bien el culo de superiores a quienes se busca destronar o sacarles provecho, andar bien vestidito -a la moda- para blanquearse y así dejar desapercibidos la cholería y la inmundicia mestiza; siempre evoque el patriotismo y el supuesto interés por los más desprotegidos del país, a quienes usted utilizará como trampolín mediático.

Tampoco olvide una risita de vez en cuando y alguna que otra coquetería que raye en putería para atraer al pez gordo que necesite. Ejemplos hay varios como: Ricardo Patiño, ex canciller del Ecuador (ojito derecho del ex presidente Correa), Jaime Nobot Saadi (ojito derecho de León Febres Cordero) o Lucio Gutierrez Borbúa (ojito derecho de Fabián Alarcón)

  1. Estudiar es para cojudos que no saben que todo en esta vida es fruto de la experiencia.

¿Para qué chuchas actualizarse? Si las cosas funcionan y funcionarán siempre de la misma forma, ¿o cree que tratando a los demás con respeto se consigue algo? Putee, mande a la verga a quien quiera verle la cara de gil. La educación déjesela a pendejitos disque letrados e intelectualoides que también son parte del mismo caldo de mierda que todos: alimento del día a día.

Recuerde que para pasar por desapercibida su ignorancia es mejor funcionar como un burócrata, es decir, como un engranaje: frío y funcional. Si necesita validar sus conocimientos, comprar  o falsificar el título es recomendable y aceptable. Tomará mucho tiempo para que alguien pueda darse cuenta de este engaño, sino pregunte a Pedro Delgado, ex presidente del Banco Central del Ecuador o Enrique Peña Nieto, ex presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

  1. El ahorro es fundamental al momento de robar.

Nunca está demás, al momento de obtener lo que se busca, hurgar en bolsillos ajenos, y robar en el momento oportuno, justo cuando la víctima se encuentre distraída o lo suficientemente atontada con banalidades. Morder, ayudado del sigilo, se puede aprender de un mosquito o de una lamprea: atacar en silencio, hasta la saciedad. Al encontrarse inflados de sangre -en nuestro caso, de dinero- es mejor abandonar el cuerpo o escena del delito.

En lo posible, haga muestra sencilla de su éxito comprándose un relojcito barato de no menos de $400, algún anillito, pulserita o cadenita de oro, zapatos cómodos (Louis Vuitton, en lo posible, aunque cualquier marca añiñada se presta para eso), un carrito del año (último modelo) y mucha, mucha ropa sencillita de tiendas caras de los centros comerciales. Así la gente pensará que todo es producto de su esfuerzo y dedicación. Quien ahorra está preparado para su futuro…un futuro en una playa de la Florida con una modesta casita en Miami de no menos de medio millón de dólares. (Los hermanos Isaías la están pasando bomba en la Yoni).

  1. Desencante a las personas de la política.

Hágales creer que es un entramado de huevadas incomprensibles y truculentas dignas de jurisconsultos hábiles para modificar y manipular leyes a conveniencia. Ejemplo: una persona acusada de cohecho, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito o testaferrismo obtiene una sentencia entre dos a cinco años de cárcel  ¿Por qué ese tiempo cuando han hecho tanto daño al país? Debido a la parte tres de esta guía. Influencias y palancas les llaman. Quizás pueda ir a una cárcel común y corriente, cosa que casi siempre no pasa, y si pasa (como a Jorge Glas), pues, pregúntenle a Lucio Gutierrez la fiesta que fue su tiempo en cana entre salidas, tragos y putas a disposición; los amiguitos Salcedo y Bucaram con hornado en la Cárcel 4 de Quito, que más parece centro de diversión; y la exigua prisión domiciliaria de algunitos como Alfredo Adum o Abdalá Bucaram.

Recuérdeles también que, y recalco, sin experiencia, este juego de ratas y ladrones, resulta ser una enfermedad de implicaciones mutantes apta para mártires de almas pútridamente dadivosas (pobres angelitos). La política entonces se convierte en sinónimo de corrupción, mentira, asesinatos, robos, falsas promesas…y listo, la gente simplemente dice: A la mierda, mejor malo conocido. El ciclo se repetirá hasta el infinito debido a que, a causa de la apatía ocasionada por su ilustre actuar, la gente simplemente no querrá involucrarse en política.

  1. Utilice a los medios de comunicación a su favor.

En ruedas de prensa y entrevistas, recuerde siempre apelar a las leyes, su trabajo honesto y férreo, hable con firmeza, sin ningún cargo de conciencia, acuse a otras personas implicadas en casos similares al suyo y, en secreto, vaya comprando sus pasajes a cualquier país del mundo, preferiblemente de clima cálido y tropical. Siempre preséntese amable, afable, risueño. Aprenda a dominar el arte del engaño para ocultar la verdad. La gente será tan pendeja que, luego de que descubran sus fechorías y sus andanzas, solo regresará a su memoria el cuarto paso.

Diarios, canales de televisión y algunas radios, podrán ser utilizados a su favor siempre y cuando sea panita del dueño o tenga algunita cosita media truculenta que pueda ayudarles a seguir armando bomba de sus adversarios políticos. Controle los medios, y todo el país le pertenecerá. Otra cosita, si es pana de algún gurú de la comunicación, su carrera en la política está más que asegurada a pesar de cualquier pendejada que haya hecho en el pasado, o que siga realizando en el presente. (Sino pregúntenle a Alberto Dahik cómo sigue siendo entrevistado para dar su opinión en materia económica luego de permanecer en Costa Rica por 16 años acusado de peculado, y a quien la amnistía fue otorgada por Rafael Correa luego de que este calificara a Dahik como “perseguido político”)

Por Sebastián Vera

En mis redes: @sebis_vera

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