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Quiero un presidente decente y que sirva de verdad ¿quién me lo da?

PorJenniffer Rodríguez

Feb 4, 2021

Lo que más recuerdo sobre mi niñez son las largas jornadas de juegos que tenía con mis vecinas en el barrio. Eran las 8pm y seguíamos jugando a la pájara pinta en la calle, un gajo como de 10 niñas haciendo bulla y corriendo de un lado a otro. Un sábado, tipo 5pm, podía salir muy campante a pedalear en mi BMX, dando la vuelta a la manzana, mi manzana 10. Mi mamá me dejaba salir con tranquilidad, vivíamos en un barrio tranquilo, aunque, alguna vez mi progenitora fue víctima de un ‘choro’ que le quitó el reloj cuando venía caminando sola del trabajo, pero nunca pasó nada más.

Ahora, casi todos los días visito a mis padres, así que aún frecuento la manzana 10, pero en lo que se ha convertido da terror. A los grupos de niños que jugaban inocentemente los ha remplazado el grupo de ‘hacheros’ que deambulan por el sector, inhalando la droga, mientras caminan a vista y paciencia de todos. He visto a la Policía patrullar, ellos ya saben quién es quién, pero solo se hacen los cojudos, cabrea cada vez que veo eso; el barrio de los juegos se ha convertido en el barrio de la droga. Los he visto drogarse, los he visto vender, los he visto comprar, los he visto esconderla en las esquinas.

Y ahora, ya no solo son los hacheros los que andan por ahí, pues hay jovencitas ejerciendo la profesión más antigua del mundo. Lo último que podía imaginar es que pudiera ver prostitución en la esquina de la manzana 10, a pocos metros del parque infantil, de la iglesia de la comunidad y de la escuelita fiscal.

Duele, porque es el lugar donde crecí, duele al cuestionar ¿cuándo cayó tanta mierda en un lugar tan tranquilo? ¿Cuándo cayó tanta mierda en el país? Algunos me dirán que esos eran otros tiempos, otros me dirán que es el denominador común de lo que hoy en día sufre el mundo entero.

Veo a cada uno de los candidatos, escucho sus propuestas y en medio de tanta palabrería quisiera poder entender si alguno de ellos va a lograr sacar la droga, evitar que más jóvenes anden consumiendo esta sustancia por todos lados, proveer fuentes de empleo, si es que alguien va a poder devolvernos la tranquilidad que se sentía, cuando hace 25 años los niños salían tranquilos a jugar, sin que estén encerrados en la casa, porque puede pasar algún violador o secuestrador que se los lleve para la prostitución infantil o la venta de órganos.

¿Qué quiero del próximo gobierno? Que limpien los barrios de toda esta podredumbre que nos ha caído encima, porque lo que pasa en la manzana 10 de mi antiguo barrio se replica en todo el país. Y sigo soñando despierta, pensando que también quiero un gobierno decente y ahorrador, en el que los funcionarios públicos no desvíen la plata de los contratos, que no facturen de más para quedarse con ‘alguito’, que no despilfarren el dinero de las arcas en homenajes bobos de las instituciones públicas o viajecitos diplomáticos que no sirven para maldita sea la cosa.

No quiero un candidato que salga con su propuesta de gobierno explicada como si estuviera sustentando la tesis de un proyecto que solo va a quedar encuadernado, sin poder hacerlo realidad.

Por cierto, ¿ya saben por quién votar?

 ¡Ayúdanos Diosito!

Jenniffer Rodríguez

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