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Emergencia cultural

PorSebastián Vera

Feb 19, 2021

 “Si no podemos, ni debemos, ser una potencia política, económica, diplomática y menos ¡mucho menos! militar, seamos una gran potencia de cultura, porque para eso nos autoriza y nos alienta nuestra historia”.

Benjamín Carrión

Si algo nos ha demostrado este paupérrimo gobierno durante sus cuatro nefastos y aborrecibles años, es que los problemas se solucionan fácil cuando se cambia de personas a conveniencia, gracias a la dedocracia y meritocracia del presidente (cerca de 60 personas han ocupado ministerios durante el Gobierno de Nadie) y a su siempre cuestionable juicio. Basta con los últimos acontecimientos relacionados a las vacunas para el COVID –su acceso y distribución- para saber, sin lugar a dudas, que la política gubernamental se basa en el egoísmo, la estupidez y el amarre. Sin embargo, hay un pendiente que casi siempre se pasa por alto, como si no existiera, como si no hiciera falta, como si no fuera básico y elemental para nuestro desarrollo como individuos y en nuestras colectividades: LA CULTURA.

Tres ministros –y una encargada- no han sabido darle a la cultura su real importancia y validez. Raúl Pérez Torres, Juan Fernando Velasco, Angélica Arias Benavides (E) y Julio Arévalo Bueno. Un escritor, un músico, una arquitecta y un compositor encarnaron la impasividad, el desinterés y la apatía hacia la cultura en el país. Cosita burguesa no más es, debieron pensar, hobby para muchachitos con billete, para gente aburrida sin nada que hacer: ¿qué mierda le importa al país esa pendejada llamada cultura? ¿Cosa del espíritu y representación del ánima colectiva? No.

Puro espectáculo es, como el circo de $2,4 millones de Iván Granda para el MIES; con bonos de $60 mensuales ya los artistas pueden “emerger” pensaba Velasco; con reducciones para “prioridades” sí sobreviven, piensa el Ministro de Economía y Finanzas, Mauricio Pozo, reciclado del gobierno de Lucio Gutiérrez. La fragmentación y burocratización del Gobierno ha infectado también a la cultura, en todos sus niveles. ¿Apoyo por parte del Estado? El “suficiente y necesario”, nada más. Para 2019, antes de la pandemia, 150 000 personas que se emplean del arte y la cultura, debían trabajar en la informalidad para sobrevivir.

Durante los debates presidenciales, y para aquellos que pasen a segunda vuelta, la cultura no es algo de lo cual preocuparse, a pesar que en el 2020, en solo tres meses, el sector cultural tuvo pérdidas por $70 millones. ¿Reactivar la cultura en el país? ¿Para qué? ¿Vital la cultura para nuestro desarrollo como país? No. Por eso, mejor reducir aún más el presupuesto. Por eso, el Ministerio de Economía y Finanzas asignó para este año $791.898,03 a los Núcleos de la Casa de la Cultura en todo el país. ¿Derechos culturales? No, no…es que, eso no existe para el país. ¿La cultura patrimonio vivo del país? Para nada. Además, es solo cosita de desquiciados, resentidos y locos, no de trabajadores, obreros y gente preparada.

Esta es la Cultura del Buen Vivir de nuestro excelentísimo presidente: ejemplo de solidaridad.

Por Sebastián Vera

En mis redes: @sebis_vera

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