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Malcolm X: La radicalización de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos

PorSebastián Vera

May 19, 2021

Tengo un mensaje para el mundo, así que escúchenlo, es breve.

Como Malcolm X dijo: “No daré la otra mejilla”.

Fragmento de la canción Proud to be black de Run DMC

            Mientras Martin Luther King Jr. abogaba por una lucha pacífica -combinado con elementos del protestantismo cristiano propio de King- debido a que era el pastor de una iglesia baptista, lo cual significaba el apoyo de la enorme mayoría creyente de los Estados Unidos, otro gran afro estadounidense, Malcolm X, hablaba desde lo profundo del coraje negro enraizado desde la época de la esclavitud, desde la segregación, desde la injusticia; además, representaba a una religión totalmente diferente y poco aceptada en EEUU, hasta ahora: el islam. Mostró que la lucha por los derechos civiles era una cuestión de defensa de la libertad, como lo dijo el mismo Malcolm X “by any means necessary”, de cualquier forma posible.

LOS INICIOS

Antes de ser conocido como Malcolm X o El-Hajj Malik El-Shabazz, Malcolm Little tenía una vida muy diferente a la que conocemos en los textos de historia del colegio o de la universidad. Malcolm Little era un don nadie aferrado a la fútil esperanza de convertirse en una persona reconocida en su pequeño círculo gangster de mediados de los años cincuenta en el barrio de Harlem.

Era un adicto a la cocaína y trataba en lo posible de poder “blanquearse”, es decir, tratar de parecer un joven blanco norteamericano. Probablemente el mismo Malcolm sabía que de una u otra forma, acabaría en la cárcel por hurto, drogas y hasta por prostitución, puesto que en esa época ejercía como proxeneta.

            Sintió de varias maneras, desde una corta edad, la situación del negro estadounidense en “el hogar de los valientes”: racismo, muerte, persecución, segregación, violencia. “Cuando mi madre estaba embarazada de mí (…) un grupo de encapuchados jinetes del Ku Klux Klan galoparon hasta nuestra casa en Omaha, Nebraska, una noche. Alrededor de la casa, blandiendo sus escopetas y rifles, gritaron a mi padre para salir. Mi madre fue al frente de la puerta y la abrió. De pie, donde podían ver a su condición de embarazada, ella les dijo que ella estaba sola con sus tres hijos pequeños, y que mi padre estaba ausente predicando, en Milwaukee. Los miembros del Klan gritaron amenazas (…) porque “las buenas personas blancas cristianas” no iban a aguantar los “problemas” de mi padre entre los ” buenos” negros de Omaha con la “vuelta a África “, predicada por Marcus Garvey.” (Haley, 1965, pg.14)

La situación de la familia de Malcolm X era un tanto complicada puesto que su padre, Earl Little, pastor de una iglesia baptista, predicaba las ideas de Marcus Garvey, “el hombre negro más controversial del mundo” (Haley, 1965, pg.14) debido a sus ideas de pureza racial negra y a una vuelta definitiva de todos los negros a su madre patria: África.

No fue el islam el que aproximó a Malcolm X a su lucha por los derechos civiles de los negros sino su pasado personal y familiar el que, canalizado a través de su pertenencia a la Nación del Islam, impulsó a Malcolm X a combatir por los derechos de los negros, aunque en un principio promulgó la total separación de blancos y negros.

EL HERMANO MINISTRO MALCOLM X

En 1946, a los 21 años de edad, Malcolm Little es sentenciado a prisión en Massachusetts por robo. Es en prisión donde Malcolm X se aproxima a las enseñanzas del islam y opta por abandonar su antigua vida para encaminarse hacia el Honorable Elijah Muhammad, líder de la Nación del Islam, a quien Malcolm ve como el salvador de su vida; lee ferozmente día a día para recuperar los años desperdiciados como delincuente y en 1952 sale en libertad.

Se dirige hacia Detroit para trabajar junto con su líder, en ese entonces, para lograr expandir la Nación. Dueño de una oratoria magistral, además de un carisma abrumador y de una inteligencia excepcional, no tomaría mucho tiempo para que el mismísimo Elijah Muhammad lo nombrara vocero de la Nación del Islam para que se continuara transmitiendo las ideas que promulgaba y defendía su organización: el nacionalismo negro y la separación racial.

Es durante su época de afiliación a la Nación del Islam que Malcolm Little abandona su apellido por considerarlo un nombre de esclavo y lo reemplaza por la letra X, que en matemáticas representa lo desconocido, al igual que sus ancestros africanos y el pasado que le fue robado debido a las circunstancias históricas en las que creció y se desarrolló. A partir de ese instante, Malcolm X se convertiría en una figura clave en la lucha por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos.

CONTEXTO SOCIAL

“El día primero de diciembre de 1955, Rosa Parks, una negra veterana en la lucha por los derechos civiles (…) fue arrestada en Montgomery, Alabama, por rehusar ceder su asiento en el autobús a un pasajero blanco (…)” (Fontana, 2011, pp. 385-386) Este evento daría inicio a la lucha de casi una década por la conquista de los derechos civiles de los afro estadounidenses.

Hay que recordar que, aunque se hubiera abolido la esclavitud durante la Guerra de Secesión en 1863, el racismo y el segregacionismo continuaba siendo una realidad inherente a la sociedad estadounidense que todavía veía a los negros como ciudadanos de “segunda clase”; se continuaban con prácticas falaces que supuestamente aseguraban la sana convivencia entre “razas” como la división total de blancos y negros en establecimientos públicos, escuelas, restaurantes…

Las décadas de los años 50 y 60 resultarían ser el apogeo por la lucha contra el racismo y el segregacionismo. El pastor baptista, Martin Luther Jr. conformaría la facción de manifestaciones no-violentas al abogar por la desobediencia civil pacífica, empero “estas manifestaciones pacíficas acababan con frecuencia con sus organizadores en la cárcel, como le ocurrió en más de una ocasión al propio King, o exponían a los jóvenes negros que participaban en ellas a una respuesta brutal de violencia (…)” (Fontana, 2011, pg. 386)

Claramente, Malcolm X veía este tipo de actitudes como serviles ante una sociedad que no hizo más que pisotear los derechos y la dignidad de los negros desde siempre. A diferencia de King, Malcolm X propugnaba una revolución diferente en la que no se puede dar “la otra mejilla” sino conquistar la total emancipación de los negros, así sea por medio de la violencia, a cualquier costa.

LA RADICALIZACIÓN

         A principios de la década de los 60, Malcolm X aparece en la escena de la lucha por los derechos civiles con un enfoque diferente al de King y que atraería a miles de negros estadounidenses a la Nación del Islam cuyos miembros en 1952 no eran más de 400 y que alcanzaron la suma de 40.000 gracias a los esfuerzos de Malcolm X dentro de la Nación. Elijah Muhammad vería en Malcolm X a su hijo pródigo, además de una herramienta muy útil para atraer miembros a su organización.

Malcolm X hablaba de los blancos como “diablos”, y en cada discurso que dio durante su estadía en la Nación del Islam atacó fervientemente a aquellos quienes discrepaban respecto a sus ideas que abogaban por el nacionalismo negro, el uso de la violencia como forma natural de defensa, y la alternativa del islam como religión que vuelve a los negros más conscientes y fuertes tanto moral como espiritualmente, eso sí, siempre anteponiendo la frase: “El honorable Elijah Muhammad nos enseña…” recalcando que él, Malcolm X, era sólo un instrumento para los fines de la Nación y su líder.

EL FANATISMO Y LA DESILUCIÓN

            Malcolm X en realidad pensaba que Elijah Muhammad era un apóstol enviado por el mismísimo Allah, por lo que trabajó incansablemente en la construcción de nuevos templos para la nación, de los cuales era líder de uno de ellos, el Templo Número 7 en Harlem. Jamás dudó en una sola palabra salida de la boca de su líder e inclusive, como lo afirma en su autobiografía, hubiera dado su vida por él. Fue tanto su fanatismo y admiración por el líder de la Nación del Islam que fundó en 1960 el periódico Muhammad speaks, en el cual trató de esparcir las ideas y pensamientos de su querido líder al público.

            A medida que la Nación crecía, de la misma manera crecían la envidia y los celos hacia Malcolm X debido a su creciente popularidad entre los negros estadounidenses y a la cobertura mediática que se le otorgaba a las declaraciones hechas por Malcolm X como vocero de la Nación. Elijah Muhammad vio en Malcolm X un peligro para su organización debido a los afanes de Malcolm X por “apoderarse de la Nación”, “por tomar el crédito por las enseñanzas del Sr. Muhammad”, “por tratar de construir un imperio para sí mismo”. (Haley, 1965, pg.183) Al principio, Malcolm X pensaba que estas acusaciones eran simplemente pruebas de fe, pero los medios opinarían diferente de su querido líder:

            “Los Ángeles, Julio 3 (UPI)- Elijah Muhammad, líder de 67 años del Movimiento Musulmán Negro, hoy enfrenta demandas de paternidad de dos de sus antiguas secretarias (…) Ambas mujeres se encuentran en sus veinte años” (Haley, 1965, pg. 186)

Estas acusaciones, junto con la noticia de que el mismo Muhammad quebrantaba las leyes que predicaba debido a los cargos por adulterio en su contra que el mismo Malcolm X investigó y verificó, primero debido a las afirmaciones de su esposa, la Dr. Betty Shabazz, y luego por las visitas que el mismo realizó a las secretarias de Muhammad implicadas en el caso, ocasionaron el deslindamiento del ministro Malcolm X de la Nación del Islam en marzo de 1964.

EPIFANÍA

            Inmediatamente después de deslindarse de la Nación del Islam, Malcolm X funda la Muslim Mosque Inc.; realiza un viaje por África y Medio Oriente. Es en este viaje en el que Malcolm X cambia radicalmente su forma de percibir a los seres humanos en general.

El viaje resultó ser a la vez un punto de inflexión política y espiritual en su vida. Aprendió a colocar el movimiento de derechos civiles estadounidense en el contexto de una lucha anticolonial mundial, abrazando el socialismo y el panafricanismo. Malcolm X también hizo el Hajj, la peregrinación tradicional musulmana a La Meca, Arabia Saudita, durante el cual se convirtió al Islam tradicional y otra vez cambiado su nombre, esta vez a El-Hajj Malik El – Shabazz.[1]

AUDUBON BALLROOM

El popular lugar en Manhattan en el cual se podían organizar todo tipo de reuniones fue el lugar elegido por Malcolm X para dirigirse a los miembros de su comunidad la tarde del 21 de febrero de 1965. La Nación del Islam (NOI por sus siglas en inglés), a lo largo de 1964, perturbó la vida de Malcolm X y de su familia con constantes llamadas de amenazas y avisos de muerte; después de casi un año, lograría su cometido final de manera estrepitosa.  Al empezar su discurso con las palabras: “As-salamu alyakum” (La paz esté contigo) tres hombres, miembros de la Nación del Islam, se encargaron de armar alboroto en el Audubon Ballroom y fueron quienes, de 15 tiros a quema ropa, asesinaron a Malcolm X.

Después de su muerte, los medios se enfocaron primordialmente en como Malcolm X produjo un discurso de odio y como su muerte era un producto de ello, a pesar de las nuevas ideas que promulgaba desde su llegada a EEUU hace casi un año.

LEGADO

            “Queremos libertad, justicia e igualdad” escribió Malcolm X. “Queremos reconocimiento y respeto como seres humanos.” Malcolm X fue claramente un producto de sus tiempos; representaba tanto a los primeros intelectuales radicales negros así como a una figura de transición entre la contracultura y los movimientos juveniles de finales de los 60 y principios de los 70. En efecto, el movimiento de los derechos civiles a mediados de 1960 demandaría igualdad económica así como justicia social; académicos y funcionarios federales intentaron desenredar los hilos de pobreza, raza y género; la mayoría de estos estudios tuvieron como base los discursos de Malcolm X. [2]

“No, yo no soy norteamericano. Soy uno entre los veintidós millones de negros víctimas de la democracia, que no es más que hipocresía enmascarada. (…) Yo estoy hablando como víctima de este sistema norteamericano. Y veo a Estados Unidos de Norteamérica con los ojos de la víctima. No veo ningún sueño norteamericano; veo la pesadilla norteamericana.”[3]

            Las diferentes muestras del odio profundo de los blancos hacia los negros provocaban en Malcolm X una exaltación llena de argumentos inteligentes y potentes que ponían al descubierto la crueldad de la historia estadounidense y su hipocresía por encubrirla con una supuesta democracia que verdaderamente jamás existió. No podía sentirse parte de una nación que promulgaba la búsqueda de la felicidad mientras trataba a gran parte de sus habitantes como, literalmente, seres inferiores.

            “Cuando esté muerto –lo digo porque sé que ya lo estaré cuando aparezca este libro- cuando esté muerto, lean bien todos los periódicos. La prensa blanca identificará a Malcolm X con el “odio”. Ya lo verán.” La advertencia de la manipulación mediática ya estaba advertida desde un inicio por Malcolm X debido a que, verdaderamente, el enfoque siempre fue hacia él como un extremista mas no como un defensor del pueblo negro estadounidense. “Si muero habiendo aportado alguna luz, alguna partícula de verdad, si muero habiendo contribuido a destruir el cáncer americano, todo el mérito se debe a Allah. A mi atribúyanme sólo los errores.”[4]

VIGENCIA

            ¿Por qué Malcolm X continúa siendo tan vigente hoy como lo fue hace 50 años? Simple: la necesidad de un modelo de ser humano completo. Dejando a un lado la religión, debemos enfocarnos en la verdadera lucha de Malcolm X desde 1952: el anti-colonialismo y la defensa por la libertad, a toda costa. Sí, a toda costa. ¿Por qué temer al momento en el que nos abraza la muerte? “Tiempo de mártires” diría Denzel Washington interpretando los últimos minutos de vida de Malcolm X en el film homónimo de Spike Lee de 1992, pues sabía muy bien que, antes de la vida de uno se debe interponer el bien común y la felicidad colectiva, ideas cercanas al socialismo que quizá muchas personas satanicen debido a la desviación que se le ha dado al concepto como una actitud  egoísta, mas no como una actitud íntegra y ética del ser humano.

            Pensemos en nuestros tiempos. La violencia racial a negros y a personas de otras partes del mundo es inherente y muy visible. Estados Unidos continúa sumergido en una profunda ola de racismo, la cual está amparada por leyes que condenan al inocente y premian al victimario. Los continuos asesinatos de jóvenes negros en Estados Unidos han vuelto a traer a la memoria colectiva estadounidense los hechos ocurridos hace más de medio siglo en el que en realidad la vida se juzgaba por la coloración de la piel.

            El segregacionismo es pan de cada día en Europa donde refugiados sirios tratan de sobrevivir después de haber escapado de su país, devastado y destruido gracias a la cooperación estadounidense y a su delirio mesiánico de creer ser los salvadores del planeta quienes, a través de la guerra, imparten democracia allí donde más se necesita de ella.

            Es necesario traer nuevamente a nuestra mente las ideas de Malcolm X. La defensa de la libertad no sólo implica la libertad individual, sino la libertad como comunidad humana, en el que los derechos de un conjunto de seres humanos sean respetados y defendidos a cualquier costo. Quizás suene igual de radical que Malcolm X o el Che Guevara al decir que una revolución sin sangre, no es revolución. Lamentablemente la naturaleza humana está fuertemente ligada a un sentido de protección muchas veces a través de la violencia, pero si se lucha, que sea siempre por la causa del oprimido.

            Soy Malcolm X cuando pienso en la fraternidad entre seres humanos; soy Malcolm X cuando lucho por aquellos a quienes la historia ha olvidado; soy Malcolm X cuando grito libertad y la defiendo; soy Malcolm X cuando devoro libros y me educo; soy Malcolm X cuando pienso que las utopías no son del todo imposibles.

Bibliografía:

·         Alex Haley, The Autobiography of Malcolm X, Toronto, The Random House Publishing Group, 1965. (http://al-rasid.com/shared_uploads/The.Autobiography.of.MalcolmX.pdf)

·         Josep Fontana, “Las revoluciones frustradas de los años setenta”, en Por el bien del Imperio, Barcelona, Pasado y Presente, 2011. pp. 374- 405

·         James Tyner, The Geography of Malcolm X: Black Radicalism and the Remaking of American Space, New York, Routledge, 2006.

·         Malcolm X, la azarosa vida del “anti Martin Luther King”. Artículo publicado el 21 de febrero de 2015 en BBC Mundo.

·         Selección de autores, Malcolm X. Vida y voz de un hombre negro, Navarra, Txalaparta Editorial, 1991. (http://www.bsolot.info/wp-content/pdf/Malcolm_X-Vida_y_voz_de_un_hombre_negro_Autobiografia_y_seleccion_de_discurdis.pdf)

·         http://www.biography.com/people/malcolm-x-9396195#break-with-elijah-muhammad


[1] Extracto de la biografía de Malcolm X de www.biography.com

[2] Tyner, pg. 2.

[3] Extracto del discurso “El voto o la bala” pronunciado por Malcolm X el 3 de abril de 1964.

[4] Extracto de la última página de la autobiografía de Malcolm X.

Por Sebastián Vera

En mis redes: @sebis_vera

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Un comentario en «Malcolm X: La radicalización de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos»
  1. Le faltó una esvástica al final del artículo, no so diferentes a los que “combaten” son la misma violencia, lo mismos abusos pero con bandera diferente. No puedes salir a defender derechos humanos a la vez que prometes asesinar personas en nombre de la revolución y la libertad. Nada bueno sale del resentimiento ni la violencia pregunten a los alemanes de antes de los años 30.

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