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  • Sáb. Sep 24th, 2022

Sample-goverment (o neopopulismo a la Lasso)

PorSebastián Vera

Sep 19, 2022

El 24 de mayo de 2021, la ignorancia se disfrazó de inteligencia recurriendo al pasado, a las repeticiones incoherentes y cínicas, a perogrulladas contradicciones de promesas inestables. Cómo uno de los más grandes patanes y oportunistas del Ecuador lo hizo en 1996, Lasso jugó a lo Abdalá Bucaram para hacer licencia creativa de la figura de Jaime Roldós Aguilera y hasta de JFK, inclusive –y me arriesgo al escribirlo– se inspiró en Micky Vainilla (personaje del comediante argentino Diego Capusotto en su programa “Peter Capusotto y sus videos”) en su conocida frase: “¡Más Ecuador en el mundo y más mundo en Ecuador!” (Para insertarte en el mundo, deja que le mundo te inserte) y de las tantas “políticas”, decisiones y estrategias en sus casi dos años de gobierno.

Sí, es triste. Es triste saber y reconocer que en materia política, somos Out of time de The Weekend sin conocer Midnight Pretenders de Tomoko Aran e inclusive Secrets sin afinar el oído para localizar a The Romantics. Repetimos el mismo ritmo como Harry Styles (Late night talking), Dua Lipa (Levitating), Robyn (Keep this fire burning), Conan Gray (Maniac), Artikal Sound System (Live yor live) y Outkast (Rosa Parks). En la música –hasta cierto punto creativo, de inspiración y exploración artística– se puede permitir ese sampling que crea nuevas canciones recontextualizando vibraciones y sensaciones para producir una remezcla. El problema con el sampling político ecuatoriano es que la obra original de la que se busca remixear ideas o intenciones…parecería no existir. ¿Cuál es nuestro Funky Drummer?

El sampling no es una copia idéntica a la original: requiere una complejidad técnica y de expresión, de una comunidad y de creatividad que destaquen e impulsen los orígenes de la composición. Si trasladamos ese concepto al campo de lo político tendríamos, en efecto, remixes políticos –tanto buenos como malos dependiendo de la identidad política individual–; como el caso de los Black Panthers; los Proud Boys; el feminismo; y el libertarianismo, por poner algunos ejemplos. Hablando de Ecuador en particular, la cosa se complica un poco, pero me atrevo a decir que nuestro leitmotiv a lo largo de nuestros ya más de 40 años de democracia es el populismo. Ese es el Funky Drummer de samples políticos nacionales. En nuestro caso actual, llamaremos al remix gubernamental moderno (aunque tiene sus antecedentes desde Lenín Moreno) como neopopulista.

¿Por qué neopopulismo? Bueno, a diferencia de su vertiente clásica, a esta se le suma un cambio significativo: el abandono del intervencionismo del Estado en la economía dando paso a fórmulas de corte neoliberal. En nuestra ingenua búsqueda por un líder carismático que pudiera satisfacer nuestros anhelos de orgullo nacional, de mejores días para el pueblo, de una receta distinta a la manejada por “caudillos”, escogimos a un yuppie muy bien viajado y consciente de las problemáticas mundiales, exento de corrupción, experto en marketing político y que cautivó a las masas (miles de personas manipuladas por el discurso mediático del anti-correísmo) con sus políticas del encuentro, empleo, salud, democracia. Nos encontramos con Guillermo Lasso, hombre carismático, audaz, empático y con grandes cualidades de líder.

Lasso remixeó a su yo pasado. Aprovechó que nos encontramos en una época sumida en la nostalgia (aunque también de crisis y ruptura con el capitalismo moderno y el neoliberalismo) para convertir al liberalismo económico experimentado durante los 90´s su modelos gubernamental y volver a nuestra desigualdad como fundamento de su racionalidad económica adaptado al poder político global y sus principios del mercado. Y es gracias a esta libertad de empresa (modelo social fundamental) que se pueden romper impedimentos políticos-jurídicos y así regular a placer nuestra sociedad –desintegrándola– para darle paso a una violencia generalizada que se expresa en nuestra cotidianidad: familia, individuos, instituciones, y sumirnos en el miedo y la angustia.

Aunque pretenda ajustarse a preceptos democráticos (de los cuales preconizaba hasta el hartazgo) no toma en cuenta instancias de mediación y representación (por ahí hasta una Consulta nos quiere clavar). Lo prometió todo y aseguró cumplirlo de inmediato…en campaña. Ya como presidente, ni su equipo de giles y lamebotas puede arreglar su imagen devastada por una comunicación ineficiente y patética, por su aberrante inconsciencia (al morir la Reina Isabel II, no le tomó ni 10 minutos escribir su pésame a una momia como él, pero en el caso de María Belén Bernal, mujer desaparecida en las inmediaciones de la Escuela Superior de la Policía Nacional, ni UNA PALABRA como con Chabela). Para salvarse de su recurrente estupidez, piensa que su típico llamado a la democracia camaleónica ocultará sus inescrupuloso actuar.

El telecarismático presidente en su ensoñación digital de país cree que todo marcha a la perfección –igual que en su Resumen Semanal– mientras recibe aplausos de Hijos Bobos y su secta de aduladores, entre los que se encuentran tapiñados “periodistas” y “medios de comunicación” que le ayudan a regar su bastarda propaganda. Así, con Lasso, de una vieja colección de CD´s, desempolvamos los greatest hits de la política ecuatoriana: corrupción, violencia, cinismo, inestabilidad, egoísmo, irresponsabilidad…neopopulismo.

Por Sebastián Vera

En mis redes: @sebis_vera

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